Press - Sotavento

Hyper_paysage - Philippe Zulaica - Digital Biotopie

 

Malgré son aspect d'installation hi-tech, Sotavento est plus proche de l'art des jardins que de l'art contemporain. Paysagistes et jardiniers ont accompagné depuis le XVIIIème siècle la naissance de la modernité. Le paysage, comme l'architecture et les villes, peut être modelé, dessiné, organisé et projeté pour représenter et exprimer les aspirations et les fantasmes de nos sociétés.

Les réseaux de communication restructurent la géographie physique. La mobilité, la vitesse, l'étendue et la complexité des réseaux urbains télescopent et superposent les échelles, écrasent les distances. Lieu et paysage s'entrechoquent, se confondent. Sotavento compose un paysage planétaire, un hyper-jardin court-circuitant l'espace, une écologie des réseaux établissant de nouvelles interdépendances. Cet hyperpaysage est l'écho de l'hyperville dans laquelle nous vivons : un enchevêtrement de territoires et de réseaux. L'hyperville n'est pas l'accumulation et l'extension progressive d'un tissu, elle est une matrice qui interconnecte, localise et délocalise des forces économiques, sociales et culturelles. 

Sotavento est un jardin déterritorialisé. Un jardin dont la structure est plus un concept intellectuel et une construction informatique que la composition d'un lieu par l'aménagement physique d'un espace délimité.

Pourtant, là encore, Sotavento ne s'éloigne pas de la tradition des jardins. En effet les jardins sont souvent de véritables reconstructions de la nature : une ingienérie écologique, poétique et idéologique - comme par exemple les jardins baroques ou romantiques qui proposent un écrin
parfaitement ajusté et orchestré autour d'une vision de l'homme et du monde.

Sotavento explore et révèle le concept de " site " (Anne Cauquelin, Le site, paysage du troisième type? in Techniques et Architecture, décembre 2001, Jean-Michel Place Editions, Paris): une pratique déterritorialisée et décontextualisée de l'espace, qui s'applique aussi bien au site internet, au site historique ou au site d'entreprise. Par nature le site est lié aux réseaux (télécommunication, transport, tourisme, commerce), le site est donc au cœur d'une terrible tension entre local et global : s'il s'arrache au territoire c'est pour entrer dans un hyperterritoire et un hypercontexte hybrides, à la fois topologiques (points et vecteurs) et topographiques (surface continue), à la fois réels et virtuels.


Árboles sonoros - Arturo Cruz - La Jornada

En el Patio Central de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí se presentó la instalación sonora Sotavento, proyecto del Colectivo Tilt, grupo de trabajo multidisciplinario fundado en Berlín por el mexicano Carlos Sandoval, quien estuvo acompañado de Oori Shalev, de Israel.

La idea de este trabajo surgió en una residencia del compositor en la STEIM Foundation, en Amsterdam, en 1998. El objetivo primario es usar los movimientos de los árboles para generar secuencias de pulsos en tiempo absoluto.

"Nuestra intención -expuso Sandoval- es sembrar la mayor cantidad posible de árboles en diversas partes del mundo para fundar un bosque, una red global de árboles sonoros conectados por Internet. Cada instalación, cada árbol, sin embargo, es única, con sonidos, equipo y programas específicos que responden a las condiciones del árbol, de su situación geográfica, cultural y su contexto institucional."

Un árbol del patio de la universidad potosina se conectó a árboles de Florencia y Berlín vía Internet. El viento los mueve y eso crea patrones que se registran en computadoras.  

En entrevista, Sandoval expresó: "Este proyecto nació hace cinco años. Detectamos el ritmo de las ramas de los árboles, su ir y venir por el viento. En las ramas hay sensores...".

Las percusiones en el concierto de inauguración se escucharon, y el vuelo de una paloma potosina se agregaba como un elemento. El silencio del público permitía escuchar el sonido provocado por el viento en huecos de los troncos. Se volvió a escuchar la naturaleza.

Sandoval comentó que "esto no es performance. Una instalación sonora es una manipulación de objetos puestos en un lugar abierto o cerrado. Esto no es nuevo. SIn embargo, una instalación sonora sobre organismos vivos, sí es algo nuevo. "No se trata de atrapar la atención del público, sino de que se vuelva a escuchar lo que siempre está ahí. Aquí predominan los sonidos del agua", finalizó.


Sotavento, los árboles que cantan por Internet - Francisco González - UASLP University Magazine

Mucha gente no los ve a pesar de su tamaño, color y frescura. Sencillamente se han convertido en parte del paisaje cotidiano, y aún peor, poco a poco estos entes se ven menos en aras del progreso constante, inevitable cuando el ser humano reclama más y más territorio. Nos referimos a los árboles, que en una atmósfera llena de smog y suciedad permanecen silenciosos, benevolentes, sabios, y nos brindan sombra y oxígeno sin pedirnos mucho a cambio, sólo que les demos de beber cuando están sedientos, y que los alimentemos con los pequeños residuos de nuestra respiración. Si los árboles pudieran hablar, o incluso cantar, nos llenarían de historias interesantes, como un abuelo cuenta las historias de su juventud a sus pequeños nietos que lo miran llenos de esperanza y ternura.

El avance tecnológico ha permitido que nuestros ojos vean los confines del sistema solar. Hemos podido observar la superficie de planetas y lunas que no son nuestros, pero tal vez algún día lo serán. La humanidad ha desarrollado cuanta cosa sea necesaria para prolongar la vida y así engañar a la muerte unos años más para poder seguir viviendo en éste, nuestro hogar, nuestra Tierra. Pero todo aquello que hemos logrado no sería posible si las condiciones para la vida no hubieran estado dictadas en un principio por la madre naturaleza. Si ella así lo hubiera decidido, no seríamos más que un montón de células, nada de autos, nada de viajes al espacio, ni computadoras conectadas en una red tan inmensa que abarca el mundo entero.

 

Es cierto, le debemos tanto a la naturaleza y le seguiremos en deuda por toda la eternidad. Desgraciadamente para poder lograr nuestros caprichos, nos valemos de otros hijos de la Tierra, aquellos que pareciera que carecen de memoria y de sentimientos… aquellos, que nos son inferiores. 

 

La naturaleza siempre ha sido el tema de inspiración de los más grandes artistas. Edgar Degas, sin naturaleza, no hubiera pintado esos bellísimos cuadros llenos de movimiento y color. Van Gogh conservaría ambas orejas, si no hubiera pintado esas pinceladas que evocan trigo mecido por la suave brisa de la tarde. Debussy no hubiera escrito La Mer, y muchos otros artistas no podrían haber realizado nada, si es que el arte existiera después de todo.

Pero aún hoy, la naturaleza es inspiración para muchos artistas de diversa índole, creadores que capturan en un cuadro un momento del infinito dinamismo natural de las plantas, músicos cuyas notas evocan el sonido del agua corriendo, escultores cuyas formas están basadas en el cuerpo humano y su conjunción con la tierra; como Carlos Sandoval y Oori Shalev, que desean brindarle a un árbol medios para comunicarse con el ser humano y así hacer de este mundo, nuestra sobrepoblada Tierra, un lugar más bello e interesante para habitar. Ich spreche Deutsch.  Io parlo italiano.  Yo hablo español

El proyecto Sotavento del colectivo The Tilt, del que Carlos y Oori forman parte, es una abstracción artística y sonora de la relación apasionada e infinita entre millones de árboles y un solo viento, un viento inexorable que todos compartimos. El concepto, creado por Carlos Sandoval, tiene como base la creación de música a partir del movimiento de las ramas de los árboles, ya sea por acción del viento o de fauna residente en ellos.  Para poder lograr esto, el árbol debe tener instalados sensores especiales y un medio para poder interpretar las señales emitidas por la agitación del árbol.

 

Para este fin, Bertram Hanssum y Detlef Halle, miembros del colectivo The Tilt, diseñaron y manufacturaron un tipo nuevo de sensor en la ciudad de Berlín, que se conoce como acelerómetro de eje dual. El aparato es extremadamente sensible, tanto que puede detectar hasta los más ligeros movimientos hechos por el árbol o por los animales que habitan en él. Los sensores se conectan mediante un ensamble electrónico especial a una PC común de escritorio, que es la encargada de recibir las señales provenientes del árbol y sus sensores. Posteriormente, una secuencia para programa de computadora diseñada por los especialistas de software del colectivo The Tilt, Oori Shalev e Iftah Gabbai, se encarga de enlazar las señales a bancos de sonido pre-grabados. Dependiendo de la intensidad de la señal reportada por los sensores será el banco de sonido asignado, que variará de algo extremadamente ligero, cuando el árbol se encuentre en inactividad, hasta algo completamente sonoro si el viento sopla de manera vigorosa.

 

Para poder escuchar los sonidos emitidos por los sensores del árbol y la PC, la instalación de cada árbol se vale de cuatro bocinas conectadas a un amplificador y a la PC.  Los sonidos que el árbol emite pueden ser cambiados a distancia para lograr una variedad y armonía sonora infinita, pero la magia no termina ahí. Otros dos árboles han sido instalados, uno en la bellísima ciudad de Florencia en el Giardino Sonoro (Jardín Sonoro), y el otro en la tecnológica ciudad de Berlín, en la Technische Universität (Universidad Técnica), exactamente con el mismo esquema de instalación que la gran y frondosa jacaranda que reside en el patio del Edificio Central de la UASLP.

 Las PC de los árboles están conectadas a Internet, lo que permite una comunicación directa entre cada instalación. Así, cada árbol puede “conversar” directamente con el otro, y si en determinado momento existe inactividad en el árbol de San Luis, éste puede solicitarle al árbol con mayor actividad que transfiera su estado a la PC para poder escuchar los sonidos que ocurren en ese momento en el árbol más activo.

 

Una armonía natural

Con motivo del VI Festival de la Ciudad, estuvieron en San Luis Carlos Sandoval y Oori Shalev; al visitar la UASLP consideraron el patio del Edificio Central una sede ideal para la inauguración del proyecto Sotavento y para la ejecución de un concierto basado en los sonidos generados tanto por la jacaranda de la UASLP, como por los árboles de Florencia y de Berlín. Dicho concierto, estuvo lleno de improvisación y rumores místicos que llevaban a la auto-contemplación y a la reflexión. La audición fue bien apreciada por los asistentes que escuchaban, asombrados, cómo esa gran jacaranda, símbolo característico del patio del Edificio Central de la UASLP, pudiera “cantar” a su propia manera. 

 

Dado que en el patio existe una fuente cuyos murmullos son relajantes, The Tilt decidió crear bancos de sonido para el árbol cuyo tema central fuera el agua, puesto que los podrían mimetizar de manera eficiente y armónica con el correr del agua de la fuente. Los efectos podrán apreciarse hasta finales del mes de octubre de este año; basta entrar al patio del Edificio Central y ponerse de frente a la Jacaranda para escuchar sus sonidos, especialmente muy de mañana o en esa peculiar hora cuando la tarde comienza a convertirse en noche.

 

Esta conjunción de tecnología y naturaleza es un símbolo innegable de cómo todo aquello que creamos, podemos utilizarlo también para acercarnos más al lado natural del que nos despoja ese monstruo de cemento, smog y caos. Los que nos acerquemos a esta gran abuela, la jacaranda —de la que no sabemos su fecha de nacimiento pero que tantos nietos ha tenido— con seguridad recordaremos las historias que nos cuenta hoy; cómo nos conforta con su canto de agua y con su sombra y frescura conforme el día se convierte en noche, y cómo el viento la acaricia para convertirla en música interminable de la que seremos testigos en cuerpo, alma y espíritu.

 


Captura el sonido de los árboles  - Laura Catellanos - Reforma